Doctor Zaragoza


El señor José Zaragoza ( Josep Saragossa normalizado ) presentó ayer una nueva campaña destinada a captar el voto del ciudadano indeciso.
El remedio al mal de la indecisión, siempre según el decano Zaragoza, es la recetación de un nuevo medicamento que debe ser administrado por vía auricular y cuya frecuencia de uso, según consta en la posología y de la cual el mismo doctor nos informa, es de “els dies que queden de campanya” y “cada matí”.
Como a todo buen facultativo que se preste, al señor Zaragoza no le ha costado mucho dar con la dolencia que sufre el enfermo ( indeciso ), su dolor viene causado por cuatro años de ataques y una fuerte presión a Cataluña.
No sabemos en qué facultad de medicina recibió su enseñanza el antiguo alumno Zaragoza, lo que sí me empieza a quedar claro es que poco atendió en clase.

La indecisión no es una enfermedad como tal, me inclino a pensar que mas que enfermedad es consecuencia de la misma y el mal es la política llevada a cabo. Además, la indecisión puede ser un estado deseado frente a la cita política siempre ligado a la desafección.
Aún si se considerase la indecisión como dolencia, no creo que acierte el doctor Zaragoza ni en el diagnostico ni en el remedio.
Ante la indecisión es necesaria la comparación de opciones, primeramente políticas, y si se quiere mediáticas para palpar los distintos estados de opinión, aún con el riego de que condicione la propia.
La asociación Cadena Cope-ataques a Cataluña es falsa en la forma y discutible en el contenido. Discutible en el contenido, porque depende del grado de exposición al dolor o la distancia al mismo que tome el ciudadano y sobretodo, discutible por el concepto que se tenga de “ataque” y de Cataluña.
En cuanto a la forma, la asociación es falsa una vez mas. Cataluña, como ya he repetido varias veces no es un sujeto de valoración moral. No tiene brazos, piernas o patas , ni cabeza. Tampoco anda, corre o vuela, no se hace tatuajes ni juega a fútbol los sábados, ni se pinta la línea de los ojos, es más , no se pone ni falda. Cataluña, no es ni el señor Zaragoza, ni el señor Rovira, ni el señor Rivera. Cataluña somos muchos, no es un conglomerado de súbdito-ciudadanos con una única voz de pensamiento único y sentimiento único. El “poble català” es desgranable culturalmente, socialmente, lingüísticamente y en muchas otras acepciones.
La campaña en sí, es conceptualmente de bajísimo nivel, pero es inductora al pensamiento único, que se propone . Podría decirnos el eslogan que también escuchásemos la Cadena SER, al señor Francino si es posible, eso sí, recomiendo ir provistos de una cómoda almohada dado que su escucha conduce a la somnolencia profunda. Podría ir aún mas allá y que nos dijese que leyésemos El País, viésemos la cadena Cuatro, escuchásemos a Ana Belén y leyésemos a Juan Goytisolo.

En todo caso, sería deseable por salud democrática, aunque en este caso, corremos el riesgo de que el doctor Zaragoza nos envíe al siquiátrico mas próximo.

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