Cerrado por vacaciones


Desequilibrios fiscales y de modales


Madrid nos roba.
¡ Ay no, que a ellos también les roban !
Bueno, España nos roba.
¡ Ay no, que no se puede decir España ! Bueno, el Estado nos roba.
Y entre tanto robo y hurto , “nosotros” hemos escondido tanto la solidaridad que es probable que hasta la hayamos perdido.
Conclusión:
Quién tributa son los ciudadanos, no los terruños acotados por fronteras.

Arcadi habla claro


- ¿Cuál es la realidad social del bilingüismo en Cataluña? ¿Realmente los ciudadanos de esa comunidad viven un problema lingüístico? El Gobierno insiste en que no lo hay.
Tiene razón el Gobierno. Lo que hay es un problema político. Nadie ha invocado a los lingüistas para que lo resuelvan. El problema es que hay una lengua de dimensiones demográficas reducidas, con su correspondiente peso social y cultural, cuyo estatus se pretende modificar a base de dinero público y presión moral y política. El problema es que hay otra lengua, la única oficial y común en toda España, y lengua también de los catalanes, que no puede usarse en la enseñanza, y cuyo uso ha desaparecido del espacio institucional catalán.
-
¿En su opinión, por qué se ha llegado a esta situación? ¿Quiénes son los responsables?
- Simplemente, los ingenieros sociales del nacionalismo han tenido éxito.
- La inmersión lingüística se aplica desde hace muchos años. ¿Por qué ahora el Manifiesto?
- Desde hace muchos años una parte de los ciudadanos catalanes han reaccionado contra el nacionalismo, en cualquiera de sus formas. El Manifiesto por la Lengua Común se inscribe así en una trama ya bastante densa. El cambio, tal vez, es que la lucha contra el nacionalismo ya no es una preocupación catalana o vasca, sino que está empezando a convertirse en una preocupación española.
- Algunos les han acusado de alentar una polémica artificial con intereses partidistas, desde un parapeto intelectual. ¿Qué opina?
- ¿Parapeto? En España el término “intelectual” sólo se utiliza para insultar. El parapeto es Casillas, y eso es lo único que en estos momentos les preocupa.
-
También han recibido críticas ajenas al mundo político. Importantes figuras de la cultura han reprobado el Manifiesto , por ejemplo, en las páginas de EL CULTURAL el pasado jueves.
- Sí, leí atentamente El Cultural del pasado jueves. Y la verdad es que me di cuenta de que la situación del castellano es mucho más grave de lo que yo mismo pensaba. ¡Algunos intelectuales vernáculos no entienden el castellano! Basta comprobar lo que dicen sobre el Manifiesto. Hay que ponerse manos a la obra para ayudar a esa intelligentsia. Deberían hacerse copias en las otras lenguas españolas: al entender la letra su opinión mejoraría y así los compañeros intelectuales podrían superar la fase infantil del anacoluto que consiste en replicar a cualquier a cosa pedo, caca, culo y pis.
- ¿El impulso del castellano es compatible con el bilingüismo? ¿Sobrevirían las lenguas cooficiales sin medidas especiales de protección o apoyo?
- No hay ninguna necesidad de impulsar el castellano. Basta con no prohibirlo, como se hace en TV3, cuyo manual de estilo privilegia, en sus programas, las declaraciones de personas que se expresen en catalán. En cuanto a las supervivencias la pregunta que empieza a hacerse es la típica de las respiraciones asistidas: cuánto cuesta y para qué me sirve, y sobre todo, para qué LE sirve, que es la pregunta más profunda.
- ¿Cree que el castellano ha sido desatendido? ¿Percibe en los jóvenes de Cataluña un déficit lingüístico mayor que en otras zonas de España?
- No, no lo he percibido. Lo que llevo percibiendo en Cataluña desde hace tiempo no es un déficit lingüístico, sino un déficit de libertad. Y otra cosa percibo: los jóvenes que se interesan por la literatura conocen antes diez mediocres escritores en catalán que un gran escritor en español.
-
El Manifiesto ha recibido un gran respaldo social (EL MUNDO ya ha reunido más de 100.000 firmas). ¿Confía en que esto sirva para cambiar algo de la situación? ¿Qué esperan conseguir con esta iniciativa?
- Claro que confío en que sirva. Para eso se hacen las cosas, y no para posar. Y se hacen también en la recta aplicación del método científico. El apoyo al Manifiesto (de 18 a 100.000) demuestra que hay un problema y que nuestra hipótesis era correcta.

Buena notícia


Campeones





Manifiesto

MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN

Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural -nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.

Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas:

1. Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas -el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático. Y contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia, aún más si se trata de una lengua de tanto arraigo histórico en todo el país y de tanta vigencia en el mundo entero como el castellano.

2. Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas cooficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación, información, rotulación, instituciones, etc... en detrimento del castellano (y mucho menos se puede llamar a semejante atropello «normalización lingüística»).

3. En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua cooficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Que ciertas autoridades autonómicas anhelen como ideal lograr un máximo techo competencial bilingüe no justifica decretar la lengua autonómica como vehículo exclusivo ni primordial de educación o de relaciones con la Administración pública. Conviene recordar que este tipo de imposiciones abusivas daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos, recortando sus alternativas y su movilidad.

4. Ciertamente, el artículo tercero, apartado 3, de la Constitución establece que «las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección». Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente hoy tal objetivo, sería un fraude constitucional y una auténtica felonía utilizar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas.

Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:

1. La lengua castellana es COMÚN Y OFICIAL a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles.

2. Todos los ciudadanos que lo deseen tienen DERECHO A SER EDUCADOS en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero nunca como lengua vehicular exclusiva. En cualquier caso, siempre debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común.

3. En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser ATENDIDO INSTITUCIONALMENTE EN LAS DOS LENGUAS OFICIALES. Lo cual implica que en los centros oficiales habrá siempre personal capacitado para ello, no que todo funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional.

4. LA ROTULACIÓN DE LOS EDIFICIOS OFICIALES Y DE LAS VÍAS PÚBLICAS, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc... en dichas comunidades (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica.

5. LOS REPRESENTANTES POLÍTICOS, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.

Firmado por Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater y Francisco Sosa Wagner.


Yo, firmo aquí.

celebraciones



Por lo visto y oído ayer en mi ciudad, sigo viviendo en el mismo país que creo que vivo.